Elaboración de una Falla
Por Rodrigo Núñez.
La idea
   El primer paso en la realización de una falla es plasmar la idea; en este proceso creativo el artista hace los dibujos necesarios con tal de esclarecer la temática que va a tener la falla bajo un título o lema.

   El boceto es un preliminar de lo que será el monumento, un esbozo general de la estructura central de la falla, rodeada de escenas compuestas por ninots en torno al tema principal a tratar. Como en cualquier obra, los esbozos preceden al resultado final, el progreso, investigación e innovación también van con las fallas, variando el proceso de construcción con nuevas técnicas, materiales y tecnologías para el mismo fin.

   Con la idea clara y dependiendo de la complejidad de lo que se tiene pensado, es útil hacer una maqueta a escala de la falla; el artista se sirve del dibujo y la maqueta como ayuda para su posterior construcción.
El armazón
   En la construcción de los edificios, nunca se empieza por el tejado, se requieren unos buenos cimientos. La estructura interna o esqueleto es vital para la falla, de él depende que las piezas centrales se sustenten sin caer durante la semana fallera, que es cuando debe lucirse la falla. Los ancestros de las fallas se remontan al carpintero, que víspera de San José quemaba viruta, trastos viejos y el estai, o sustentáculo de madera (parot), donde colgaban los candiles que utilizaban los carpinteros en el taller durante las veladas de invierno. Hoy en día los esqueletos de las fallas están formados mayormente por madera, e incluso hierro en algunas ocasiones, para determinadas composiciones aéreas muy arriesgadas.

   El tipo de madera más comúnmente utilizada es la de pino y chopo. La madera de pino se emplea en la torre, que es el eje central de la falla y sustenta el remate, su estructura esta unida a los bastidores de las bases, donde se colocan los sacos de tierra para fortalecer su estabilidad. La madera de chopo es utilizada para unir los diferentes armazones de las piezas de la falla a la torre central, mediante la inserción de listones en estuches cuadrangulares de madera.

   Los artistas falleros, utilizan algunos términos para denominar determinadas piezas de madera que suelen emplear en los armazones con distintos fines, como por ejemplo: sacabux y vareta, que pueden encontrar explicados en el diccionario de esta web.
Modelado y talla
   En este paso el artista debe de dar forma a sus ideas mediante el modelado en barro, que es el material habitual, o bien la talla de la figura a partir de planchas de distinto espesor de poliestireno expandido, vulgarmente conocido como corcho blanco. Para el modelado en barro, el artista se sirve de una estructura como base para sustentar la figura que modelará, con ayuda de los utensilios de madera necesarios o haciendo uso de sus propias manos.

   Una vez ultimada la pieza, pasaríamos al siguiente paso de moldeado que explico más adelante, a diferencia del poliestireno, en el que a partir de un bloque juntado o pegado, se talla la forma pensada con ayuda de escofinas, serruchos, lijas, cepillos de púas metálicas y sierra térmica. Se desbasta fácil y rápidamente, incluso con las manos, no es tan difícil como tallar piedra o mármol, el proceso para la obtención de la figura es directo y requiere mucha práctica.

   Este material revolucionario en la confección de las fallas evita la realización de un molde para su posterior utilización. Hoy en día existen recursos informáticos para la reproducción de diseños ya inventados, pero todavía se sigue empleando el modelado en barro para crear nuevas figuras y, moldes ya utilizados, combinando todo esto con la talla en poliestireno.

   Todo el proceso que conlleva el modelado, como los armazones y los moldes, no se verán, el modelado y talla es muy importante, es una de las partes más artísticas de la falla, (además de la pintura) porque es lo que se va a contemplar y valorar.
Moldeado
   Cuando la figura de barro ya esta lista se hace una división en dos partes como mínimo, mediante muros de barro, plástico o metal. Si la figura a moldear no es muy compleja suele tener parte frontal y trasera nada más.

   Después se procede a la elaboración del molde, el material más común para moldear barro es la escayola. Se hace la mezcla en las proporciones adecuadas y se aplica a ser posible a favor de la gravedad. Haremos dos mezclas más dando en total tres capas de escayola a cada sección de la figura hasta alcanzar un grosor resistente. Se puede reforzar con palos, cañas o esparto, cuanto más grosor tenga, más resistente será el molde, pero a su vez mucho más pesado y difícil de manejar a menos que la figura haya sido seccionada en partes muy pequeñas.

   Cuando la escayola ha endurecido, se separa del barro obteniendo el negativo de la figura, se limpia con agua el barro que quede en la escayola y se deja secar. El molde está listo para el siguiente paso.

   Si en lugar de emplear barro, la figura se ha obtenido a partir de la talla en poliestireno y se requiere un molde, se debe de aplicar el desmoldeante adecuado para evitar la adherencia, la escayola no se adhiere al barro húmedo, pero el poliestireno no es un material húmedo y, además es poroso, si se llegara a pegar estropearíamos la figura. El material para moldes más conocido es la escayola, pero también se puede utilizar resina de poliéster reforzada con fibra de vidrio, un material menos económico, pero muy resistente con delgadas capas y ligero en comparación con la escayola.

   Existen diversos materiales para el moldeado, según sea la figura a moldear se precisan unos u otros, por ejemplo, para una determinada figura con mucho detalle, un molde de escayola de muchas secciones resultaría muy costoso de realizar y se perdería bastante tiempo, mientras que si utilizamos caucho o silicona, el molde seria flexible y no entrañaría tanta complicación, a parte de ahorrarnos posibles destrozos al separar el molde de la figura una vez hubiera fraguado o catalizado, (según el material empleado) algo que puede ocurrir con un molde rígido como es el de escayola.
Positivo a partir del molde
   El positivo del molde se refiere al llenado de éste con el material indicado para formar una reproducción de la figura modelada anteriormente, en el caso de las fallas el material empleado es el cartón, como se viene haciendo desde los años 50. El cartón utilizado para las fallas es reciclado, se presenta en varios colores y grosores, por una cara es fino y por la otra es rugoso.

   Para llenar el molde con el cartón, éste se debe mojar y arrugar para romper su fibra, con el fin de volverlo flexible, después se trocea y coloca sobre la escayola por su cara más lisa, según el relieve de la superficie.

   La primera capa de cartón que entrará en contacto con la escayola no necesitara adhesivo para no adherirse, pero la segunda capa, (un cartón de otro color y grosor para reforzar la primera capa) se pega con engrudo (pegamento de antaño) o con cola al agua, así se van formando sucesivas capas en los recovecos del molde de distinto color y grosor, una característica de este cartón que nos sirve de ayuda para saber con cuantas capas llenamos el molde.

   En el caso de un molde de poliéster, se llenaría con cartón de la misma forma que he explicado antes, pero si lo que queremos es sustituir el cartón por poliéster para llenar un molde de escayola, habría que aplicar previamente un desmoldeante y el molde tendría que estar formado por muchas piezas para facilitar la separación del positivo una vez catalizado el poliéster, de lo contrario habría que picar la escayola con ayuda de un formón, lo que sería un molde perdido. Una de las ventajas de la utilización del poliéster reforzado con fibra de vidrio en sustitución del cartón, es el tiempo, el cartón humedecido con cola tarda en secarse varios días, mientras que el poliéster en unas horas ya ha adquirido dureza.

   Siguiendo otro procedimiento mediante el cual no se requerirían moldes, si la figura ha sido tallada en poliestireno, como es un material frágil que deja poros y surcos al trabajarlo, se puede encartonar o empapelar su superficie con el fin de favorecer su masillado, como veremos más adelante.
Unión de las piezas
   Una vez seco el cartón que hemos colocado en las piezas del molde, se extrae para formar la figura. Si todo ha salido bien tiene que parecerse bastante a la forma inicial modelada en barro.

   Se requiere previamente un esqueleto interno de madera, (como he explicado en el segundo paso) para componer sobre éste las distintas piezas de cartón en las que se divide la figura; uniéndolas con ayuda de alambre y pegando sus juntas con cola de carpintero. Las probables imperfecciones se lijan y se cubren con cartón fino o papel de periódico, cuanto más minuciosos seamos en este trabajo y menos desniveles dejemos en el cartón, mejor quedará la figura para el siguiente paso. Aquí se puede emplear la denominada “pasteta”, que es una mezcla que se usa para remodelar las figuras o añadir más detalles.

   Si en lugar de cartón se ha empleado poliéster en el positivo, para unir las juntas se repasarán con el mismo material.
Masillado
   Se aplican sobre la figura lijada y seca, varias pasadas de masilla o pasta blanca (similar al yeso); elaborada con cola de conejo y carbonato cálcico, los artistas falleros lo llaman "panet".

   Se blanquea la figura con paletina o con una brocha, dando hasta tres capas de masilla, dejando para cada una el tiempo de secado necesario, que puede ser como mucho de un día. El "panet" se utiliza desde antaño y se aplica en caliente, al estar compuesto de cola de conejo no se puede conservar la mezcla porque se estropea, se debe preparar la cantidad necesaria para usarla en el momento; en su sustitución actualmente se emplea gotelé (el de la pared del hogar), que se rebaja con agua y se puede aplicar en frío.

   El masillado sirve para cubrir las imperfecciones del cartón, la figura quedará blanqueada. La mezcla de cada capa se puede entonar ligeramente con color, este truco nos servirá de ayuda en el siguiente paso.
Lijado
   Se lija toda la figura para eliminar los grumos que haya podido dejar el masillado o las rayas del recorrido de la paletina, usando lijas para madera o pared; según sea la superficie a tratar se empleara menor número para desbastar a mayor número para un acabado fino. Hay determinadas zonas que no implican un acabado perfecto, por ejemplo, la imitación de una roca no tendría un acabado pulido, podría tener textura su superficie.

   En el lijado nos servirá de guía el tinte o coloreado del masillado para saber en que nivel nos encontramos lijando, evitando llegar hasta el cartón. Lijar implica técnica que se adquiere con la práctica, se puede llegar a remodelar la figura lijando, obteniendo texturas, superficies lisas y multitud de detalles efectistas en relieve.

   Llegado a este punto, ya se puede continuar con el siguiente paso, pero no sin olvidar un detalle importante: preparar la superficie de las figuras sellando los poros del masillado. Se les puede dar una pasada de cola de conejo, de látex o de pintura plástica del color base que elijamos. De esta forma, en el siguiente paso lo que haremos es pintar sobre la capa de imprimación selladora apta para la pintura elegida, en lugar de entonar directamente sobre la superficie sin preparar, la cual, al ser porosa y absorbente podría modificar el tono pretendido u ocasionar otros resultados indeseados.
Pintura y barnizado

   Con noción de pintura, del color y el acabado que se le quiera dar a la figura, la entonaremos con pintura plástica satinada del color base elegido para cada zona. Al haber imprimado anteriormente los poros del masillado, estaremos pintando sobre esa capa selladora (que evita que la pintura penetre en la figura), si no hubiera sido repasada, al pintar directamente se podría alterar el color e incluso llegar a agrietarse la pintura una vez hubiera secado.

   El acabado depende del estilo que se adquiera, consiste en dar varias tonalidades de color sombreando e iluminando ciertas zonas de la figura, a veces los colores se potencian por el propio modelado, como es el caso de tonos claros. La pintura puede ser plástica o al óleo, habitualmente se utiliza la pintura plástica para fondear empleando la pistola y, el óleo, para retocar y difuminar los tonos. No obstante, puede pintarse íntegramente con polímeros, sobre todo en las partes centrales, bases y remates, donde se utiliza mayor cantidad de pintura.

   Por último, cuando la pintura este seca se protege la figura que va a quedar expuesta a la intemperie con barniz mate o brillo en zonas puntuales. La pintura plástica seca con rapidez y se puede barnizar, el óleo tarda mucho más si no se le añade un secativo. Éste es el último paso en la realización de una falla, después queda todo el proceso de transporte y montaje a pie de calle, que no tiene ningún manual de instrucciones estándar para todas las fallas, cada maestrillo tiene su librillo y cada falla es un mundo. En general toda esta labor que he explicado en distintas fases, la realiza un compendio de operarios; cada uno especializado en un oficio en concreto, pero hay artistas polifacéticos que se sirven de sus conocimientos adquiridos con la experiencia de varios años de trabajo, para defenderse con soltura realizando varias tareas en este arduo desafío anual.

Nota:  
 

   Esta ha sido, a grandes rasgos (pues la elaboración es mucho más compleja), una explicación de los muchos procesos que los artistas falleros pueden emplear para elaborar las fallas y, es también, el más tradicional y reconocido. He incorporado nuevos materiales y herramientas que con el paso del tiempo pueden variar, pero que, como se puede apreciar, no alteran el número de fases en el proceso de realización de una falla.

   Las fotografías utilizadas pertenecen a las fallas que realicé en los años 2002 y 2003,
"En mi mundo" y "Eixir de l'ou".

Rodrigo Núñez.

 
 
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