
Tradicionalmente
se quemaban por San José todos los ninots
hasta que, en el año 1934, el Ayuntamiento convocó
un concurso para organizar nuevos festejos; siendo el artista fallero
Regino Más quien ideó una propuesta
que inspiraría la primera exposición de ninots.
Con el lema de “El indulto del fuego”
(L’indult del foc) se salvaría aquel ninot
más llamativo, destacable o mejor realizado a votación
popular en una exposición que, casi tres décadas después,
en 1963, incluiría los primeros ninots infantiles con el
mismo fin. A partir de entonces año tras otro, un ninot o
escena de ninots grande e infantil correspondiente a cada falla
de Valencia, opta al indulto de las llamas en la “Exposición
del Ninot”, los elegidos son destinados cada año
al Museo Fallero, un lugar donde permanecen expuestos
para la posteridad formando parte de la historia de las fallas.
Cada artista fallero debe presentar uno o un grupo
de ninots (escena) por cada falla. La votación la realiza
el público asistente, el tradicional voto de papel ha sido
sustituido por el escrutinio a ordenador, más cómodo,
rápido y “fiable”. Se inaugura a principios de
febrero y se clausura el mes siguiente, coincidiendo con la "plantà".
En los últimos años la exposición
ha cambiado de ubicación en cuatro ocasiones, desde antaño
se encontraba en la Lonja, más tarde, volvió
a los sótanos del Mercado Central (donde
se celebró la primera exposición en el año
1934), después fue en los sótanos del Mercado
de Ruzafa y, por último, en la
explanada del centro comercial Nuevo Centro durante
cinco años consecutivos.
La sofisticación y preciosismo en algunas
piezas es tal, que en ocasiones es un verdadero dilema votar el
mejor, por ello, los elegidos a votación popular no son los
únicos indultados, el resto de ninots tendrán una
segunda oportunidad por parte de los falleros. En el momento culminante
se suele salvar alguna figura a modo de recuerdo de toda la falla,
normalmente lo adquiere su fallera mayor. También existen
premios especiales para estos ninots de exposición que son
la primera muestra de las fallas cada año, incluso el propio
Gremio de Artistas Falleros al margen de los resultados,
indulta algunas figuras para formar parte de su museo, situado en
la Ciudad Fallera, donde nacen muchos monumentos.
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